¿La pasta engorda?

Puede que sea una de las preguntas más repetida de la historia. Unos dicen que sí, otros que no, e incluso algunos dicen que sí y que no a la vez. Es lo que tiene con los mitos de la alimentación, que nadie se pone de acuerdo. Por ello, desde el blog de Hida Alimentación, queremos orientarte e intentar poner algo de luz al asunto al alimento ideal para acompañar nuestras conservas de vegetales.

¿De dónde viene el mito?

La mala reputación proviene de lejos, pero ha ido creciendo en los últimos años. El problema viene de la falsa creencia de que la pasta se hace con harina, cuando en realidad es con almidón, que no es lo mismo. Su constitución es de sémola de trigo lo que aporta 74 gramos sobre 100 de hidratos de carbono, vitaminas y minerales… ¡Y sólo 1 gramo de grasa! Lo que unido al licopeno del tomate frito le convierten en la base de nuestra alimentación.

Los estudios lo demuestran

Sí, pero una cosa es la teoría y otra muy distinta es la práctica. ¿Y qué dicen los estudios? Que no engorda. Así, una investigación del Instituto Mediterráneo Neurológico Neuromed (Italia) en 2016 sobre 23.000 personas demostró que la pasta ayuda a disminuir el índice de masa corporal. La clave está en la moderación ya que no debes consumir más de 50 gramos al día.

El gluten nos dice que no

Debido a su porcentaje de gluten, sobre todo si está cocinada al dente, nos da un alimento con un alto poder saciante en nuestro estómago, es decir, cuánto más consumas menos hambre tendrás entre horas y menor necesidad tendrás de ir a la nevera. Y, por si fuera poco, al acompañar el plato con tomate frito estarás favoreciendo el tránsito intestinal. ¡Todo son ventajas!

Ya sea con boloñesa, con napolitana, con pesto, carbonara o con un tomate frito casero, los amantes de la pasta podemos seguir consumiéndola con moderación sin perder de vista nuestra figura. Y tú, ¿cuál es tu plato de pasta favorito?

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