Juegos para niños con latas de conservas vegetales

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Lo queramos admitir o no, lo cierto es que las latas de conservas de vegetales son una herramienta que ha revolucionado nuestra alimentación. Las latas de aluminio nos permiten almacenar alimentos como el tomate frito durante mucho más tiempo sin verse afectado por ello su sabor y sus propiedades nutritivas.

Pero ¿qué sucede cuándo hemos terminado de consumir nuestra exquisita lata de tomate frito? La respuesta más inmediata, y la que seguro que estás pensando en estos momentos, es reciclar el envase. Directa al contenedor amarillo para así ayudar a preservar el planeta y mantener un estilo de vida comprometido auténticamente con el cuidado del medio ambiente.

Pero ¿podemos hacer algo más? Claro, siempre se pueden reutilizar en tantos objetos útiles como nuestra imaginación alcance: lámparas, floreros, porta velas, etc.

Pero, y con este prometemos que acabamos, ¿podemos darle un uso distinto, alternativo, creativo y que sobre todo nos sirva para provocar diversión? Sí, es posible. Y desde el blog de Hida Alimentación os vamos a enseñar a crear cómo reutilizar latas de conservas de vegetales de tomate frito para construir juguetes.

Materiales necesarios para jugar

  • 10 latas de tomate frito de Hida Alimentación
  • Pinturas y pinceles de diversos colores.
  • Un rotulador permanente de color negro.
  • Barniz
  • Y mucho cariño y ganas de pasarlo bien.

Elaboración

Comenzamos retirando el plástico del envase que recubre la conserva de vegetal de tomate frito. Después las lavamos concienzudamente para que no queden restos de salsa almacenada por los bordes y las secamos. Por seguridad, hay que lijar los bordes para favorecer la pintura en esas zonas.

Llegamos al momento que estábamos esperando, comienza la diversión. Pintamos todas las latas completamente de un blanco impoluto. Cuando se seque, lo pintamos con nuestros favoritos: rojo, amarillo, rosa, verde, violeta, magenta…¡los que queramos! Una vez que terminemos los ponemos a secar.

Cogemos el rotulador permanente negro y dibujamos sobre las latas las figuras que queramos en función del juego que luego vamos a practicar. Pueden ser números, caras graciosas, palabras en inglés o imaginadas, formas geométricas diversas…¡no hay que poner límite a la diversión!

Cuando hallamos concluido con esta parte, cubrimos las latas con una fina capa de barniz, lo que nos permitirá que la pintura aguante durante más tiempo y, sobre todo, consigamos tener un acabado mucho más brillante y bonito.

¡A jugar!

¿Y ahora qué? Ahora viene lo bueno, la diversión, la inventiva, la creatividad donde padres y niños se funden en uno sólo a través de las carcajadas mutuas.

  • Juego número 1: ¿Te acuerdas de cuándo construías torres que te parecían enormes? Podemos crear la nuestra propia de colores e intentar colar una pelota entre las latas ¡o incluso practicar a los bolos intentando derribarlas con la pelota!
  • Juego número 2: ¿Y si lo hacemos más educativo? Imagina que con el rotulador hemos pintado números o palabras en inglés. ¡Podemos aprovechar para que los más pequeños aprendan! Una manera sencilla de que los niños presten atención a la vez que aprenden y se divierten. Un entretenimiento sin igual.

Y estas son nuestras dos propuestas de juegos para niños con latas de conservas vegetales como el tomate frito que te proponemos. Pero seguro que a ti se te ocurren muchas más ideas alocadas y divertidas que a nosotros, ¿nos las cuentas?

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