Cómo conservar mejor los alimentos en los meses de calor

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Las altas temperaturas fomentan la aparición de bacterias y parásitos que pueden deteriorar el estado de los alimentos. Además, algunos de ellos son muy sensibles y pueden echarse a perder con facilidad si no los guardamos adecuadamente.

Como nos gusta cuidarte, te damos algunos consejos para conservar mejor los alimentos en los meses de verano. ¡Presta mucha atención!

Transporte seguro

El trayecto desde que cogemos un producto del estante hasta que llegamos a casa podría estropear rápidamente nuestra compra.

Por eso, te recomendamos llevar una bolsa térmica de conservación de alimentos cuando vayas al supermercado y guardar en ella los productos que necesiten refrigeración, como los congelados, la carne o el pescado. De esta forma, los mantendrás en buen estado durante todo el camino.

Planificación

Saber organizar las comidas no es solo la mejor opción para comer saludable, sino también para que los alimentos no pasen demasiado tiempo en la despensa y con el calor se estropeen.

Dedica una tarde a planificar lo que comerás durante toda la semana para que, cuando vayas al supermercado solo compres lo que vas a necesitar. Así ahorrarás dinero y evitarás tener que tirar algunos de los artículos que solo compraste por impulso.

Correcto descongelado

Descongelar los alimentos a temperatura ambiente puede malograr peligrosamente su estado, en especial en verano. Por eso, es fundamental realizar este proceso poco a poco y en la nevera.

Por lo tanto, lo recomendable es sacar el producto del congelador, colocarlo en un plato y dejarlo descongelar por completo en el frigorífico. De esta forma, el cambio no será brusco y lo consumiremos en mejores condiciones.

En consecuencia, será necesario planificar las comidas. Saber con tiempo lo que vamos a comer nos ayudará a tener cierta previsión para sacar el producto del congelador y no tener que romper la cadena del frío calentándolo en el microondas.

Pescados y mariscos

Estos alimentos son muy sensibles a las altas temperaturas, por lo que, para conservarlos frescos el mayor tiempo posible es clave lavarlos y limpiarlos correctamente antes de almacenarlos.

Guárdalo en papel de film o envuelto en un paño húmedo y mantenlo en el frigorífico hasta su consumo que, como mucho, debería ser antes de dos días.

Por el contrario, si tenemos pensado cocinarlo más adelante, lo ideal es congelarlo en una bolsa al vacío para conservarlo en buen estado durante más tiempo.

Frutas y verduras

En primer lugar, asegúrate de que al comprarla estas se encuentran en óptimo estado, es decir, que están frescas, no presentan golpes o no están muy maduras.

Al llegar a casa, lávalas con agua y sécalas bien antes de guardarlas. Es clave almacenarlas por separado puesto que el proceso de maduración de cada una es distinto y hacerlo juntas podría influir en un deterioro anticipado.

El lugar dónde las depositamos en la nevera también es importante. Procura guardar los alimentos perecederos como fruta y verdura en la parte más fría de la nevera, que suelen ser los cajones inferiores.

Huevos y lácteos

Algunos de los alimentos que más intoxicaciones alimenticias provocan en verano son, sin duda, los huevos y los lácteos. Así que, para poder aprovechar al máximo su sabor y propiedades nutricionales, lo mejor es guardarlos en el frigorífico.

Sin embargo, y a pesar de que muchas personas lo hacen, estos productos no deberían colocarse en la puerta de la nevera. Esta es la zona donde más cambios de temperatura se producen, por lo que, podrían poner en peligro su estado. Es mejor situarlos en la leja superior, que es la menos fría y donde mejor se conservarán.

Ahora ya lo sabes, pon en práctica estos consejos para evitar que la comida se ponga en mal estado por el calor y asegúrate de mantenerla en óptimo estado el mayor tiempo posible.

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